Planifica tu boda facilmente
Planificalo con tiempoUn año o nueve meses antes, no está de más un encuentro entre ambas familias para decidir en común.
Con el mismo plazo de tiempo es conveniente que concertéis el lugar donde se va a celebrar la ceremonia.
No olvidéis tampoco los restaurantes: no es mala idea pedir precios en varios y hacer la reserva en el más adecuado.
Dos o tres meses más tarde es el momento idóneo para empezar a ojear la ropa (él y ella) y buscar los zapatos adecuados.
Imprescindible: tres meses antes de la ceremonia hay que comenzar a tramitar la obtención de certificados y documentos.
A ratos perdidos podéis pensar también en la confección de la lista de invitados.
Si vais a salir al extranjero, solicitad las divisas en el banco con veinte días de antelación. Si vais a viajar en vuestro coche, llevadlo a revisar ocho días antes.
El matrimonio se consolida a través de la firma de un documento oficial por parte de los novios, que es reconocido por las leyes de cada país. Es un contrato cuya culminación requiere determinados requisitos.
Antes o después de la boda, los cónyuges pueden pactar ante notario documentos de separación de bienes (cada uno sigue siendo dueño de lo que aporte al matrimonio) o de régimen económico matrimonial. El documento de régimen económico matrimonial es el que define la propiedad y la administración de los bienes personales o comunes de los cónyuges. Los artículos del Código Civil referentes a la sociedad de gananciales son los 1.344 al 1.410.
Me caso por la iglesia
Si éste es vuestro deseo, podéis elegir para la ceremonia cualquiera de vuestras respectivas parroquias, o bien decidiros por una tercera.
Con tres meses de antelación a la boda, en los tablones de anuncios de vuestras iglesias aparecerá el anuncio (amonestación) del enlace. Es costumbre, todavía, realizar un cursillo "preparatorio" cristiano antes de la boda. Os informarán en vuestras parroquias.
En la iglesia también os pedirán documentos, sobre todo las partidas de bautismo, que os la darán en el templo donde recibisteis ese sacramento. Así mismo, os van a pedir la firma de dos testigos para certificar vuestro estado civil. Finalmente, y además de todos los documentos necesarios para la ceremonia civil, sí os casáis fuera de vuestra provincia, la iglesia os pedirá legalizar el certificado de bautismo.
Para contraer matrimonio civil
La solicitud ha de realizarse por ambos solicitantes que han de comparecer CONJUNTAMENTE ante el Registro Civil correspondiente al domicilio de cualquiera de ellos.
Documentos ...
- Certificación LITERAL de nacimiento de ambos, expedida por el Registro Civil correspondiente al lugar de su nacimiento
- Certificación de empadronamiento o residencia acreditativa del domicilio de los DOS ULTIMOS AÑOS de ambos solicitantes. Las expide el Ayuntamiento y caduca a los tres meses.
- Instancia (una sola firmada por los interesados)
- Declaración Jurada o afirmación solemne del estado civil de los solicitantes.
- Además de los documentos anteriores deberán aportarse:
- ... por los menores de edad
- Si son mayores de 16 años en la certificación literal de Nacimiento debe constar nota marginal de emancipación.
- Si son mayores de 14 años y menores de 16 deben obtener previamente la dispensa judicial.
- ... por los divorciados o anulados del matrimonio anterior
- Certificación literal del matrimonio anterior, con anotación marginal de DIVORCIO o NULIDAD.
- Las sentencias de divorcio dictadas fuera de España necesitan el Exequatur de las mismas (convalidación Sala 1ª del Tribunal Supremo)
- Certificación literal del Matrimonio anterior y certificación literal de Defunción del cónyuge anterior fallecido.
- ... por los extranjeros
- Certificación de inscripción consular del interesado, con expresión del domicilio del mismo, tiempo de residencia en España y lugar de procedencia del mismo.
- Además deberá acreditarse si la ley personal de su país exige la publicación de edictos al contraer matrimonio civil en España.
- En algunos casos deberán aportar CERTIFICADO DE CAPACIDAD MATRIMONIAL.
- ... por los asilados, refugiados políticos o solicitantes de asilo
- Deberá aportarse certificado de la Dirección General de la Policía, o del A.C.N.U.R., o de la Cruz Roja Española, o de otro Organismo Competente, con todos los datos personales de los interesados (Nombre, apellidos, fecha y lugar de nacimiento, nombre de los padres, sexo, estado civil y domicilio actual) acreditativo de su condición de tales.
- Toda la documentación que no sea española deberá traducirse por traductor jurado y legalizado por el consulado respectivo (tanto el original como la traducción) el Ministerio de Asuntos Exteriores.
- La apostilla de la Haya sustituye a la legalización de documentos.
- Aquellos solicitantes que no sepan hablar el castellano deberán comparecer asistidos de traductor jurado o intérprete.
- También debe presentarse por todos los solicitantes fotocopia del documento identificador: D.N.I., pasaporte o tarjeta de residencia.
Los padrinos y los testigos tienen un papel importante en las bodas, aunque su función ha perdido protagonismo con el tiempo. Los padrinos son los que "oficialmente" entregan los novios a la "otra parte", y los testigos se encargan de testificar, con su firma, que el matrimonio se ha celebrado. No dejéis para última hora la designación de los padrinos ya que es un cargo de mucho honor para los designados y desean ser advertidos con tiempo. De forma habitual suelen ser los padres y las madres de los contrayentes y, concretamente, la madre del novio y el padre de la novia (o viceversa).
Los padrinos tienen que vestir de acuerdo con la ceremonia. Debéis informarles por encima de cómo van a ser vuestros trajes para que los de ellos no desentonen demasiado. Suele ser tradición que el padrino lleve los anillos a la iglesia, donde se los entregará al novio y éste, en su momento, se los dará al sacerdote. Tanto el novio como la novia, tendrán un par de testigos, que pueden ser hombres o mujeres. Podéis elegir vuestros testigos entre los amigos íntimos o entre los miembros de vuestras familias.
Llegado el momento de pensar en el tipo de invitación que vais a enviar, es importante que elijáis bien el tamaño, el tipo de letra, el papel y el texto. Si vais a contar con muchos invitados es necesario que tengáis las invitaciones con el tiempo suficiente para enviarlas a todos.
Normalmente, lo más adecuado es una buena cartulina en blanco o crudo, doblada por la mitad, o impresa en su cara interna. No seáis muy rebuscados. Al elegir el tipo de letra no os decidáis por las florituras. Lo más elegante es la sencillez, como puede ser la típica letra inglesa. Solicitad a la imprenta que os enseñe otras invitaciones impresas con anterioridad para que podáis compararlas. Una vez decididos, es conveniente imprimir unas cuantas invitaciones de más, su coste es mínimo. Además de las invitaciones, encargad también los sobres adecuados para su envío; suelen ser especiales y con alguna alegoría.
No todo debe ser tan ceremonioso. A muchas personas también se les puede invitar de palabra. Tiene más calor. Además, a todos los que forman parte del séquito - padrinos, testigos, damas se les debe invitar verbalmente. En todo caso, las invitaciones tenéis que enviarlas unas seis semanas antes de la boda para dar tiempo a los invitados a organizarse. En algunos sitios es costumbre incluir junto a invitación un sobre para que los invitados contesten y confirmen su asistencia. De todos modos, es importante incluir en la invitación las siglas S.R.C. (Se ruega contestación).
Los establecimientos especializados donde se ha confeccionado la lista de boda suelen enviar sus propias tarjetas participando también el acontecimiento a los invitados. También se suele adjuntar con la invitación, una tarjeta del comercio especializado en la que se ha abierto la lista de boda.
Todos los cambios en la vida, sean malos o buenos, provocan tensión y desequilibrios físicos y psíquicos. Contraer matrimonio es uno de los cambios más importantes que se producen. Por ello, es lógico que surjan los nervios y las angustias cuando se aproxima el día de la boda, a pesar de que se tenga todo "atado y bien atado". Es normal que te preocupes, pero no te lo tomes tan a pecho. Procura dormir, descansar y comer despacio. Una dieta equilibrada y sana es la mejor manera de llegar al altar resplandeciente y con un aspecto inmejorable.
Lo mejor es que sigas haciendo deporte, que te vayas al monte y pasees mucho. Relájate y toma el sol y aire puro. Dile a tu pareja que te lleve al cine y buscad en la cartelera películas de humor. La risa relaja y alivia tensiones. Podéis comenzar a acudir a un gimnasio o a un instituto de belleza. Sería realmente útil. Los masajes, por ejemplo, son la válvula de escape que libera también las tensiones físicas y psíquicas.
Si os encontráis muy cansados, podéis tomar unos comprimidos de polen y levadura de cerveza. Son inofensivos y os levantarán el ánimo. Tomad varias veces al día infusiones de tila, Azahar o manzanilla endulzadas con miel de azahar. Se les puede añadir unas gotas de melisa o valeriana. En lo posible, debéis prescindir del tabaco, café o té. Después de las comidas, un poleo.
Créelo, las flores en las bodas representan la pureza de los novios. Si es por la iglesia, en la decoración debe existir una gran cohesión floral.
El ramo de la novia tiende a marcar la pauta para las otras flores, tanto del templo como del restaurante o de los coches. La elección de las flores debe tener en cuenta el vestido de la novia, su perfume y la estación del año.
¡Piensa...! Una buena idea es encontrar un elemento simbólico del culto (racimo de uvas, espigas de trigo...) para las composiciones florales.....
El anillo es el símbolo de la unión. El dedo donde se coloca fue llamado en la Edad Media "dedo médico", porque se creía que era el único en contacto directo con el corazón.
Los anillos tradicionales se presentan en varios modelos: planos, redondeados, labrados, etc. Si habéis elegido un vestido de líneas geométricas podéis optar por un anillo más anguloso y rectilíneo que los clásicos. En el caso de que el vestido se inspire en una línea antigua o clásica, los anillos pueden seguir el mismo estilo. También pueden servir las alianzas que habéis llevado durante el noviazgo, una vez pulidas y grabadas. Es costumbre que en el interior lleven grabados los nombres de los cónyuges y la fecha de la ceremonia.
En esto, como en los demás detalles, también deberíais tener en cuenta el plazo necesario para grabarlos y ajustarlos a la medida.
El anillo de boda, de forma circular, es un símbolo de fidelidad a la unión y es objeto de muchas leyendas. Las alianzas son casi siempre de oro. No siempre los anillos son dorados. El oro puede ser rojo o verde, según el porcentaje de metal que lleven. También pueden ser de plata. Además de una señal externa de felicidad, su intercambio es símbolo de confianza. Otras culturas atribuyen a los anillos el valor de ser un regalo de metal precioso ante la mirada de Dios.
La compra de las alianzas le corresponde al novio, a no ser que las ofrezca el padrino. Antes de ir a la iglesia o al juzgado, el novio tiene que comprobar que ha entregado los anillos al padrino. En la iglesia o juzgado, el padrino entregará las alianzas al novio y éste al sacerdote.
El traje de tu boda debe reflejar, ni más ni menos, tú propia personalidad, tu estilo, pero sin recurrir a artificios. Es mejor que te vistas el traje y no que el traje te envuelva a ti. El vestido, y todos los complementos deben adecuarse a la novia, pero no transformar su personalidad. Un conjunto armonioso significa capacidad de moverse con gracia y no sólo en el modo de andar.
Si eres menuda, no es aconsejable que te pongas algo geométrico, ni que lleves excesiva pedrería, encajes o tules. Pero, si tienes volúmenes corporales grandes, puedes decidirte por trajes drapeados que estilicen tu figura. El tubo liso es para las más delgadas, pero requiere una figura alta. La falda en forma de corola, con un esbozo de cola, estiliza a las menos afortunadas en altura. Inevitablemente, tus zapatos tendrán que ser blancos y se adaptarán al vestido; pide consejo.
La tradición no admite el pelo suelto: la novia ha de estar compuesta todo el día. Si has elegido falda amplia, el peinado de líneas verticales ayudará a realzar tu figura. El color de los labios y el maquillaje de los ojos deben ser naturales. Las sombras perladas están desaconsejadas por el efecto que dan en las fotos. El maquillaje de la cara y cuello deben ser del mismo tono. Evita los contrastes.
El ramo de la novia es un detalle muy personal que atraerá todas las miradas. Tiene que seguir las líneas y el color del vestido. Si el traje es de tono solemne y valioso, el ramo consistirá en el clásico "bouquet" redondo. Su tamaño debe estar en función de la estatura de la novia y las dimensiones de la falda. El ramo en cascada es el adecuado para el vestido largo. Si tu traje es juvenil y en tonos frescos, puedes lucir un ramo en forma de haz.
El traje del novio debe estar en consonancia con el de la novia, pues ambos son, a los ojos de todos los invitados, la primera armonía del nuevo matrimonio.
Si ella va de largo principesco, el novio debe vestir traje de etiqueta, es decir, chaqué. Para ahorrarle el chaqué, la novia debe renunciar al velo largo y conformarse con un esbozo de cola. La "sencillez" de la novia, permitirá a su pareja vestir un traje tradicional o, como mucho, media etiqueta. No se te ocurra ponerte zapatos o calcetines de color. Deben ser rigurosamente negros. En cuanto a la camisa debe ser blanca, de algodón o bien de seda, pero no brillante. ¡Pon atención a la corbata o pajarita; debes elegirlas sin caer en excentricidades!
Es conveniente que ella esté presente cuando el novio elija su traje. La comunicación entre ambos sobre la ropa debe ser fluida y aclaratoria. En cualquier caso, el novio debe abstenerse siempre del esmoquin, ya que es un traje exclusivo para la noche.
El sacerdote celebra la misa, pero los protagonistas del matrimonio son los novios. Los novios pueden elegir también los textos, pero siempre con la aprobación del celebrante. Hay que establecer con tiempo la secuencia de los textos y los lectores, labor que debe recaer en varias personas.
Los contrayentes pueden invitar a la ceremonia a un organista, músicos o coros para que amenicen la ceremonia. Es conveniente que estos músicos estén familiarizados con las etapas del rito.
El banquete de bodas es uno de los momentos más esperado por los comensales y, de acuerdo con su éxito, la boda será juzgada. La elección del lugar, del menú y los detalles debe estar muy bien cuidada.
Como lo habéis mirado con tiempo, procurad que el restaurante del banquete sea limpio, ventilado y con buenas vistas. La disposición de las mesas, la música ambiental, las flores y la decoración en general deben estar armonizadas. El menú lo habréis elegido atendiendo a los gustos de la mayoría y pensando en los Invitados.
El restaurante suele incluir en la cartulina del menú el nombre de los novios y la fecha del enlace. Hay que comprobar con antelación si estos datos son correctos.
Es conveniente que estudiéis la distribución de los invitados teniendo en cuenta la diversidad y jerarquía. La mesa principal estará ocupada sólo por los novios y los padrinos. La mejor manera de colocar el resto de los invitados, es en mesas redondas. La mayor o menor cercanía con la mesa de los novios está relacionada con el grado de importancia. Los puestos de honor de cada mesa son los que miran a los novios
Las bodas están sujetas a un interminable juego de protocolo, tradiciones y costumbres y, si no se hacen así, suelen dejar un agrio recuerdo entre los contrayentes e invitados. Por eso, y por una vez, uno se deja aconsejar en todo. La entrada y la colocación en el templo, por ejemplo, requieren una disciplina. De acuerdo con la tradición, los primeros en llegar a la iglesia deben de ser la madre de la novia y el padre del novio, si no ejercen de padrinos. Estas personas son las encargadas de recibir en el templo a los invitados. Este acto se realiza media hora antes de la ceremonia.
Posteriormente, el novio y la madrina darán la bienvenida a la novia y al padrino. Por eso, la novia llegará siempre después del novio. Si lo hace antes, por error, no se bajará coche. El novio y la madrina son los primeros en entrar en el templo, seguidos de los padres, y amigos. Los últimos serán la novia y el padrino. El novio ofrece el brazo izquierdo a la madrina, por eso ocupa el asiento de la derecha del altar. En el templo, el padrino entrega a la novia al contrayente. Ella se sitúa a la izquierda del novio. Si hay una pareja de niños - pajes, llevando las arras, caminarán delante del padrino y la novia.
Finalmente, las damitas de honor irán siempre detrás de la novia. Dentro de la iglesia, la disposición de las personas sigue un orden tradicional. Detrás de los novios (puesto inmediato) se colocan los padrinos. Los familiares y amigos de ella, se sitúan detrás a familiares la izquierda; los de él, en al parte derecha. El orden de honor suele ser: padres, hermanos, abuelos, tíos, primos y amigos.
La ceremonia religiosa ha terminado. Detrás de la nueva pareja, saldrán los padrinos. Les seguirán los parientes más cercanos y los amigos. Todos se reúnen en el atrio de la iglesia mientras los novios firman los documentos, junto a los testigos. Cuando los novios aparecen en el umbral son saludados con la tradicional lluvia de arroz. La cortesía, la etiqueta y la urbanidad son parte del Protocolo y Ceremonial.
No es malo conocer ciertas conductas protocolares a la hora de organizar tu boda. Estas te ayudaran en situaciones en las que a veces no sabemos como actuar. En lo que al vestuario se refiere, tanto éste como los accesorios dependen, sobre todo, de si el tipo de ceremonia es civil o religiosa.
En las ceremonias civiles, los novios visten de manera más informal, mientras que en las ceremonias religiosas el vestuario es mucho más solemne.
En la ceremonia civil, que generalmente tiene lugar por la mañana, la novia puede vestir un traje de chaqueta o algo similar; no lleva velo, en su lugar puede lucir un tocado o sombrero.
El novio lucirá un traje de corte clásico, de color oscuro y liso. No debe llevar chaqué ya que solo es para ceremonias eclesiásticas. La corbata debe ser discreta y a juego con el traje, y la camisa blanca. Como complementos, puede llevar gemelos, y si así lo desea, un pequeño y elegante alfiler de corbata. El cinturón será liso y oscuro, de hebilla discreta, las medias oscuras y lisos, y los zapatos oscuros, discretos y a tono con el conjunto. El traje de novia blanco es la imagen más característica de la ceremonia religiosa por ser símbolo de pureza e inocencia por tradición. Todos los complementos como el velo o el ramo deben armonizar con el color y estilo del vestido. Las joyas que se usen deben ser sencillas.
El novio elegirá como traje, si la ceremonia es muy solemne, el jacquet, igual que el padrino y los testigos. No es necesario que los demás caballeros lleven también jacquet. El vestuario de la madrina dependerá de si la boda tiene lugar al mediodía, ya que en este caso vestirá con un traje de chaqueta, o a la noche, vistiendo con traje de noche.
En cuanto a los invitados, es sabido que ninguna mujer debe vestirse enteramente de blanco o marfil para no opacar a la novia, y que los escotes y las joyas sean prudentes, considerando de mal gusto la exhibición o alarde de piedras preciosas. Las señoras no deben vestir dentro de la Iglesia faldas muy cortas, grandes escotes ni trajes muy ajustados. Si el vestido es muy escotado, se deberán cubrir los hombros con un chal o capa.
En cuanto a la llegada y comportamiento en la iglesia, los primeros en llegar serán los invitados y familiares que se colocarán en el lado derecho si tienen relación con la familia del novio, y en el lado izquierdo si la tienen con la familia de la novia. Posteriormente llegara el novio junto con la madrina, y esperarán a la novia dentro de la iglesia. Ambos se sitúan a la derecha del altar.
Por su parte, la novia, que habrá sido ayudada a vestirse por su madre, hermanas y/o amigas íntimas, será acompañada desde su casa (o donde se alistara) a la Iglesia por el padrino, para ser "entregada" al novio. Al llegar la novia, camina del brazo del padrino hacia el altar mientras suena la marcha nupcial elegida por los novios. En el caso que haya cortejo, este entrara delante de la novia, comenzando por el más pequeño al frente y los demás ordenados por su estatura, desfilando a continuación las damas de honor, siendo la última de ellas la Primera Dama de Honor. A continuación entrará la novia del brazo izquierdo del padrino (dará el brazo derecho en el caso de que lleve uniforme y sable, debido a que este se encuentra del lado izquierdo).
Durante el desfile de los novios en la iglesia, todos los invitados deben ponerse en pie y dirigir su mirada hacia los contrayentes.
La colocación en el altar, de izquierda a derecha, será: madrina, novia, novio, padrino. Los pajes o damas posan en el suelo la cola del vestido de la novia, mientras la Primera Dama de Honor se adelanta para ayudarle a retirar el velo de su rostro y para recoger el ramo de flores.
Durante la ceremonia tendrá lugar el consentimiento mutuo de los contrayentes. Este, podrá tener diferentes formas; ya sea un dialogo sencillo y previamente ensayado entre los contrayentes, ya sea las preguntas directas realizadas por los mismos novios o las mismas preguntas realizadas por el sacerdote. En cualquiera de los casos, durante este acto, los novios deben unir su mano derecha.
A continuación, el sacerdote invoca la bendición de Dios para que la alianza se mantenga con fidelidad perenne, el novio coloca el anillo de boda a la novia en el dedo anular derecho y luego, ésta al novio. Es el padrino quien suele tener las alianzas.
Inmediatamente después de celebrada la boda, el párroco debe inscribir el enlace en el libro de matrimonios de su registro parroquial. La ceremonia termina con la firma de los contrayentes, padrinos y testigos.
Para la salida del templo vuelve a sonar la marcha nupcial, el novio ofrece su brazo Izquierdo a la novia, y comienzan a caminar por el pasillo central hacia la salida, sonriendo a los reunidos pero sin saludarlos con la mano y sin hablarles. Los padrinos siguen a los recién casados, el padre de la novia, dando el brazo a la madre del novio, y el padre del novio dando el brazo a la madre de la novia. Hasta que finalice el desfile de salida los invitados no deben abandonar la iglesia y, en su momento, lo correcto es que lo hagan por los pasillos laterales y no por el central.
Los fotógrafos deberán ser discretos durante toda la ceremonia.
Después de recibir en el Atrio las felicitaciones de los presentes, los recién casados se dirigirán a su coche y serán los primeros en abandonar el lugar.
Tras la sesión fotográfica, los esposos se dirigirán en el mismo automóvil al salón o lugar donde se realice la fiesta. El banquete consistirá en un almuerzo o cena, según la boda se celebre por la mañana o por la tarde. Dependiendo del presupuesto, también puede consistir en un desayuno frío o un lunch.
Los lugares de honor del banquete serán ocupados por los novios; sentándose a su lado los padrinos con sus respectivos cónyuges y al lado de estos los padres de los contrayentes colocados de la siguiente forma: el padrino a la izquierda de la esposa, y la madrina a la derecha del esposo. Se convida siempre al sacerdote que ha oficiado la boda, y si acepta, se colocará al lado del padre de la novia.
El resto de las mesas habrán sido ocupadas por los invitados de una forma coherente. Los criterios que puedes seguir a la hora de distribuir a los invitados, son varios: familiares de cada contrayente por separado (aconsejado), familiares de ambas partes juntos para integrar a los invitados, gente de la misma edad o parentesco similar, gente del mismo círculo (aconsejado).
Hay que tener cuidado, para evitar tensiones, en no sentar a familiares que no se llevan bien, que no se han visto en mucho tiempo, o que están divorciados. Para saber en que mesa se va a sentar cada invitado, es aconsejable recurrir a las tarjetas individuales de plato (especialmente si los invitados son muchos) y una lista a la entrada del salón. La mesa de los novios será la primera en servirse.
A la hora de cortar la torta, la novia es quien toma el cuchillo para hacerlo, y el novio coloca su mano sobre la de ella a fin de ayudarle; luego se brinda y concluye el banquete. Los esposos recorren las mesas, recibiendo las felicitaciones de los invitados, y los padrinos o hermanos de los esposos repartirán un detalle, si es que hay. Los novios abren el baile con un vals, y después el novio baila con su suegra y la novia con su suegro. Hoy en día algunas conductas protocolares con respecto a las celebraciones han variado bastante dado que las fiestas son más extensas y que a veces el banquete consta de varios platos entre los cuales se baila o suceden diferentes acontecimientos. Pero otras costumbres siguen permaneciendo intactas.
El viaje de novios es uno de los últimos eslabones de la boda. La "luna de miel" recibe su nombre de una tradición del norte de Europa, en la que, después del banquete, los invitados tomaban miel durante una luna entera a modo de afrodisíaco.
No pierdas el tren, porque esta parte de la boda suele ser la más gratificante. En estos momentos no deben existir motivos de contrariedad: ropa preparada, maletas cerradas y los billetes en el bolsillo, ¿qué más se puede pedir....? Si utilizáis vuestro propio coche, estará a punto y aparcado (con maletas dentro) en un sitio cercano y asequible
Eso sí, las tarjetas de crédito, divisas y pasaportes, siempre a mano. La falta de estos detalles suelen incomodar bastante. Los itinerarios a la vista, mapas, seguros y, una cosa muy importante, los certificados de las vacunas. En una palabra, que un pequeño descuido no sea motivo de la primera disputa entre vosotros, porque ¡estáis en luna de miel...!
En el primer aniversario de vuestra unión celebraréis las bodas de algodón. Al segundo año, festejaréis las bodas de papel; en el tercero, las de cuero. En el quinto serán las de madera; en el séptimo las de lana; en el décimo, las de estaño y a los doce años, de seda o lino. Las de cristal son a los quince; las de porcelana a los 20 y las de plata a los 25 años. A los 30 años, serán las de perla: a los 40 las de rubí; a los 50 las de oro y, a los 75 años, las de diamante.





